Las horas, minutos y segundos del día transcurren aceleradamente, la sociedad a diario se encuentra en roces, pero sin interacción humana. El hombre moderno en su afán lucrativo se ha convertido en simple, des afectivo, ocasionando que los sentimientos junto con comportamientos entren en algo denominado “crisis de los valores”, aquello no es más que producto de la presión y dinámica social, creando unos antivalores bajo la sombra en que “el fin justifica los medios” Maquiavelo. En el pasado era muy bello contemplar la lluvia y bajo ella expresar manifestaciones de amor o quizás era agradable escuchar los “buenos días” en la mañana de todas aquellas personas que se tropezaban, costumbres, modales y valores degradados que perduran en el recuerdo de aquellos que no se pueden separar de una formación que alimenta el alma.

Desde el Colegio Sara Deluque Panaflet en búsqueda de rescatar el sentido por el otro, pero principalmente de generar espacios que cumplan sentido a las líneas formativas de coadyuvar se realizan actividades acompañadas por el área de ética en transversalización con el proyecto de liderazgo que integran el amor, la solidaridad como constructora de paz y el respeto basado en el reconocimiento. En esta ocasión los estudiantes hicieron uso del famosos refrán “quien madruga, Dios le ayuda” y desde muy temprano una vez la luz del sol iniciaba a brillar en su esplendidez, el grado 9° estuvo sobre los andenes del colegio con pancartas compartiendo mensajes, reflexionando, así como regalando dulces que se traducen en (importancia) para ser gestores de un ambiente de sana convivencia. El afecto por los demás es una de las manifestaciones más grande de humildad o generosidad, por tanto con la actividad se pretendió dar importancia a aquel que en su rostro y ojos manifiesta la desmoralización junto con perturbación de la sociedad.